Mi colección de resort está inspirada en la conexión que tuve con las personas de la comunidad de Santa Marta en Canaima , un viaje que hice recientemente y me conecto muchísimo con mi alma y mis seres queridos, con la grandeza de la naturaleza y lo infinito de la sabana verde.
Esta colección nace del corazón de la Gran Sabana, donde la tierra habla y el cielo abraza. Inspirada en mi viaje a Santa Marta en Canaima, cada diseño es una oda a la conexión entre el ser humano y lo eterno: la naturaleza, la comunidad y el alma. Aquí, el rosa de mi esencia se mezcla con los verdes infinitos, los marrones cálidos de la tierra y los rosados que deja el atardecer que todo lo baña.
En la sabana, el tiempo se disuelve. Caminé entre verdes que no terminan, con el viento como guía y las voces indígenas como canto. Me encontré con la ternura de una comunidad que abraza sin palabras, con mujeres de mirada sabia y piel dorada por el sol. Me sentí parte del todo.
Esta colección es ese abrazo: etéreo, fuerte y sagrado. Diseños que fluyen como el Orinoco, que envuelven como el tepuy, que brillan como el espíritu de la mujer que sueña con los pies en la tierra y el alma en el cielo.
Cada color tiene un motivo de ser en esta colección, tonos que representan algo más allá de una paleta con coherencia visual, por un lado el verde de sabana representa profundidad, frescura, y sobre todo esperanza. El rosa magnolia es mi sello, el alma romántica de Magnolia y en esta oportunidad busca transmitir los atardeceres, el marrón que representa mi tierrita Venezolana y la corteza de los árboles
En esta oportunidad optamos por texturas y materiales que pudiesen brindar frescura y movimiento como lino, algodón orgánico, seda natural. Poseemos tejidos artesanales que evocan raíces y bordados inspirados en símbolos pemones o elementos de la naturaleza: soles, aves, tepuyes, estrellas
Esta colección es un homenaje a lo sagrado de nuestras raíces, a la belleza que nace del respeto y la comunión con lo natural. Es una invitación a vestirnos de alma, a sentirnos parte del todo. A volver al origen.
En este viaje en cada una de las expediciones descubrí especies florales como las Heliamphoras, Droseras, Bromelias, Orquídeas y Helechos. Estas plantas, adaptadas a condiciones extremas, simbolizan la resiliencia y la belleza de lo desconocido , esto para mí fue alucinante porque todo lo que tiene que ver con flora es parte de lo me acelera el corazón y me roba el aliento.
Esta colección es una crónica textil de lo que no se ve a simple vista: la majestuosidad de la naturaleza indómita, la resistencia silenciosa de sus comunidades y la poesía infinita que habita en cada planta, en cada sombra, en cada cielo abierto.
Florece el sur no solo es un recorrido estético, es un viaje espiritual. El verde sin fin de la sabana, el silencio que habla, el viento que guía, y la mirada sabia de quienes habitan esta tierra sagrada, se traducen en textiles fluidos, siluetas etéreas y una paleta que respira naturaleza.
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